Nutrición

Entre mitos y verdades: Karen Balchunas habló sobre alimentación saludable

Karen Balchunas, licenciada en Nutrición.
Karen Balchunas, licenciada en Nutrición.

La licenciada en Nutrición Karen Balchunas visitó los estudios de FM Berisso Ciudad para hablar sobre algunos de los principales mitos que circulan alrededor de la alimentación. Agua con limón, colágeno, consumo de huevo, harinas por la noche, edulcorantes, miel, alimentos sin gluten, ayuno intermitente y el azúcar de las frutas fueron algunos de los temas.

 

Uno de los primeros mitos planteados durante la entrevista fue el supuesto beneficio de tomar agua con limón en ayunas para mejorar la digestión o “limpiar” los riñones.  “Nosotros no tenemos un alimento mágico que ayude puntualmente para algo. Para la digestión tomar agua con limón es tomar agua con sabor a limón, lo único que vas a hacer”, dijo. 

 

La nutricionista aclaró que el limón puede aportar vitamina C y que beber agua puede ser beneficioso como parte de una alimentación adecuada, pero eso no significa que exista un efecto específico demostrado sobre los problemas digestivos. “No es nada que va a ser nocivo, te va a hacer bien, vas a incorporar vitamina C, vas a tomarte una agüita rica, pero no está demostrado científicamente que combata los problemas de la digestión”, señaló.

 

En ese sentido, remarcó que los problemas gastrointestinales no se solucionan incorporando un único alimento. “Cuando nosotros tenemos problemas de digestión, gastrointestinales, el abordaje es integral de la alimentación. No hay un único alimento que vos digas ‘yo incorporo esto y esto me va a solucionar mi problema de digestión. No hay un alimento mágico”, sostuvo.

 

Otro de los productos que suelen aparecer asociados a beneficios para la piel y las articulaciones es el colágeno. “Sabemos que el colágeno no tiene evidencia científica que demuestre que mejora las articulaciones, tiene algún efecto ergogénico en el deporte y menos aún que hidrata la piel y es el famoso anti age. No hay evidencia científica”, afirmó.

 

Uno de los mitos más conocidos de la alimentación también tuvo su lugar durante la entrevista: la supuesta relación directa entre comer huevos y aumentar el colesterol. Balchunas explicó que la respuesta depende del contexto general de la alimentación. “Si bien hay una realidad y es que la yema tiene algo de contenido de colesterol, cuando una persona tiene colesterol elevado, el causante no viene por el huevo, viene por la cantidad de colesterol que come por alimentos ultraprocesados”, declaró.

 

“No podemos relacionar directamente que el huevo pueda causar el aumento del colesterol en una persona. Si una persona se come 10 huevos por día todos los días, eso sí es un exceso de yemas que tal vez pueda producir un aumento del colesterol”, agregó.

 

La nutricionista señaló que en la planificación alimentaria se tiene en cuenta el conjunto de grasas y nutrientes que consume cada persona. “Nosotros contamos en total la grasa. Después de esa dieta, esa grasa, perdón, la queremos poner de los frutos secos, de la yema de huevo, del aceite, es una cuestión de cómo vamos armando el plan nutricional”, puntualizó.

 

Otro de los mitos habituales es que comer harinas, papa, arroz o fideos durante la noche provoca un mayor aumento de peso.  “La realidad no es que engorde más en la cena, las calorías son las mismas, las comas a las 3 de la mañana, a las 12 del mediodía o a las 10 de la noche”, expresó.

 

La profesional aclaró que puede existir una recomendación de consumir determinados alimentos durante el día por cuestiones relacionadas con la digestión o el descanso, pero no porque las calorías cambien. “A veces recomiendo que lo pongan al mediodía por una cuestión de que para la cena dejemos la comida más liviana, entonces tal vez, ¿para qué? Para favorecer la digestión y que a partir de favorecer la digestión podamos tener un mejor descanso, no porque engorde más”, subrayó.

 

“También tenemos un contexto cultural. Por ejemplo, en muchas alimentaciones familiares, en donde la cena es la alimentación que comparte la familia y generalmente les gusta hacer tal vez la porción de arroz o de papa en el momento de la cena y bueno, todo es válido”, dijo.

 

Otro de los temas que generó consultas fue el consumo de edulcorantes y su posible relación con enfermedades graves. “Los edulcorantes en exceso se asocian con riesgos a la salud. Sin embargo, las cantidades de edulcorantes para acceder a los riesgos que debiéramos consumir son aproximadamente entre 40 y 50 sobrecitos por día”, indicó.

 

Por eso, consideró que el edulcorante puede ser utilizado como una herramienta para reducir el consumo de azúcar, aunque el objetivo debería ser también acostumbrar progresivamente al paladar a sabores menos dulces. “Es algo súper seguro para endulzar alimentos y con eso poder bajar un poquito las cantidades de azúcar que ingerimos en la dieta”, sostuvo.

 

Para Balchunas, uno de los aspectos importantes de la alimentación es acostumbrar progresivamente al organismo a consumirmenos sabores dulces. “Siempre tratamos de que la persona coma con el sabor, con el menor sabor dulce posible, como una cuestión de educación alimentaria y reeducar a un paladar a que no necesite tanto dulce”, explicó.

 

La conversación también llegó a otro de los grandes debates: si la miel o el azúcar mascabo son alternativas más saludables que el azúcar común. “El problema en la alimentación de la gente son azúcares simples. El problema del azúcar simple, que es de rápida absorción, que tiene un rápido impacto en la glucemia, no es la calidad de ese tipo de azúcar, sino que está en exceso en la alimentación”, observó.

 

Y “si el azúcar es miel, si el azúcar es azúcar mascabo o si el azúcar es azúcar blanca, son tres versiones distintas de azúcar. Si nosotros queremos nutrientes, no vamos a consumir un azúcar mascabo, vamos a consumir una alimentación rica en frutas”, aseveró.

 

Entre los mitos abordados fue el de los productos sin gluten. “Existen personas para las cuales eliminar el gluten resulta necesario, pero que eso no significa que cualquier producto libre de gluten sea automáticamente mejor. El que puede verse favorecido en una dieta sin gluten son personas que tengan una intolerancia al gluten”, dijo.

 

“La persona que sí tiene que tener una dieta sin gluten es la persona celíaca. Si vos tenes unos fideos integrales o unos fideos de legumbres versus unos fideos sin gluten, si la persona no tiene problemas gastrointestinales, priorizo el consumo de fibra para la salud intestinal”, añadió. 

 

Finalmente, Karen Balchunas se refirió a otro mito muy instalado: que el azúcar presente naturalmente en las frutas sería perjudicial para la salud. “La azúcar de la fruta es un azúcar que viene en otra matriz completamente distinta que, por ejemplo, una miel o un azúcar común de mesa que vienen solas”, remarcó.

 

“El azúcar de la fruta viene en toda una matriz de fibra que es lo que tiene la fruta. La fibra es muy difícil de digerir, entonces tu cuerpo va a tener que trabajar un montón para acceder a ese azúcar”, expuso.

 

La conclusión de la nutricionista fue que, en términos generales, el azúcar naturalmente presente en una fruta no debe equipararse directamente con el azúcar agregado a las bebidas o alimentos. “Es un azúcar de absorción lenta, así que no tiene un impacto directo”, concluyó. 

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