La Carpa del Inmigrante volvió a reunir este domingo a las distintas colectividades que forman parte de la 49.ª Fiesta Provincial del Inmigrante. A pesar de la lluvia y de una jornada que comenzó con menor movimiento de público, muchas familias se acercaron al predio para recorrer los stands y compartir las diferentes expresiones culturales.
BerissoCiudad visitó el espacio de la Colectividad Albanesa y conversó con Alejandra Desimone, quien habló de la emoción que genera cada nueva edición, pero también del enorme trabajo que existe detrás de aquello que el público finalmente encuentra durante los días de Fiesta.
“Nos genera mucha emoción porque lo esperamos durante todo el año. Trabajamos para esto un montón y siempre estamos con muchas expectativas, esperando lo mejor”, contó.
Alejandra reconoció que el contexto económico también se siente. “Mucho dinero no hay, pero la gente viene aunque sea a pasear y a ver las diferentes colectividades”, expresó, mientras mantenía la expectativa de que mejoraran las condiciones climáticas y más visitantes pudieran acercarse.
Una historia que comenzó con su abuelo
En el caso de Alejandra, su vínculo con Albania atraviesa directamente su historia familiar.
“Mi abuelo era albanés, así que siempre con las raíces de mi abuelo, de mi mamá, siempre acompañando a la familia desde el lado de adentro, de afuera y donde sea”, relató.
Por eso, hablar de la colectividad es para ella hablar prácticamente de toda una vida. “Desde la cuna siempre estuve del lado de Corazón Albanés”, aseguró al describir ese espacio como parte inseparable de su propia casa y de su identidad familiar.
La Fiesta termina, pero el trabajo continúa
A las puertas de lo que el próximo año será la 50.ª edición de la Fiesta Provincial del Inmigrante, Desimone destacó el crecimiento que ha tenido la celebración y la expectativa que genera entre quienes participan desde adentro.
Sin embargo, remarcó que el trabajo de las colectividades no comienza unas semanas antes de la Fiesta.
“Nosotros trabajamos todo el año. Nos tomamos las vacaciones de verano y después comenzamos a trabajar día a día con ballet, vestuario, comida, con juntar dinero para que esto siga creciendo y dando los mejores frutos”, explicó.
Detrás de cada presentación, cada traje y cada propuesta que llega al público existen así meses de preparación y esfuerzo de quienes buscan mantener vivas las tradiciones heredadas.
“Para nosotros, que estamos de este lado, es algo que no se puede explicar, es algo que se siente”, resumió.
Berisso y una postal de convivencia
Sobre el final, la conversación dejó quizás una de las reflexiones más significativas de la jornada. Rodeada de stands pertenecientes a comunidades de diferentes orígenes, Alejandra puso el acento en lo que representa que armenios, israelíes, italianos, albaneses y tantas otras colectividades puedan encontrarse y compartir un mismo espacio.
“Es algo increíble porque estamos demostrando la paz en el mundo. Lo que queremos es generar siempre esa unión”, sostuvo.
Y agregó: “Realmente queremos la paz en el mundo. Yo creo que nosotros somos algo increíble, algo admirable. Ojalá que el mundo se copie de esto”.
En una Fiesta construida precisamente sobre las historias de quienes llegaron desde distintos lugares del mundo, la imagen que ofrece la Carpa del Inmigrante vuelve a condensar una característica profundamente ligada a la identidad de Berisso: diferentes banderas, culturas y generaciones compartiendo un mismo lugar, manteniendo sus raíces y encontrándose desde la convivencia.