Ubicada en la Isla Paulino, en el delta de Berisso, Quinta La Isabella representa un punto de encuentro entre la historia, la producción agroecológica y el turismo sustentable. En diálogo con Berisso Ciudad, Andrés Aguiar, uno de sus administradores, contó el recorrido de este emblemático lugar, que mantiene su esencia a lo largo de los años y se ha convertido en un atractivo turístico en conexión con la naturaleza.
Desde el año 2001, la quinta ha estado bajo la administración de una familia que llegó a la isla con la intención de recuperar la actividad productiva que alguna vez tuvo. Inicialmente, el espacio estaba en estado de abandono, pero con el tiempo se fueron rescatando cultivos tradicionales, como la vid y el monte de ciruelas. En 2012, tal como comentó Aguiar, plantaron el primer cuadro de uva Isabella, utilizada para la vinificación, lo que marcó un punto importante en la recuperación de la quinta. Posteriormente, entre 2016 y 2017, decidieron sumar plantaciones de cítricos y otras frutas.
La falta de infraestructura en la isla, como el acceso limitado a energía eléctrica y agua potable, representa un obstáculo en varias ocasiones. Sin embargo, los isleños que residen allí desean mantener este espacio tal como es, conservando su historia.
El casco de la quinta, construido a principios del siglo XX, se ha conservado en su estado original, lo que permite a los visitantes experimentar la esencia de la vida isleña. Además, durante los recorridos se comparten relatos históricos sobre la isla, incluyendo las crecidas de los años 40 y 60, que afectaron a la población y dejaron su huella en el lugar, así como el esfuerzo de las familias inmigrantes que llegaron al país para poblar la isla y sostener sus producciones.
Junto a la Cámara de Turismo, establecieron una propuesta turística con una oferta gastronómica basada en la historia y la producción local, viendo un gran potencial turístico en la zona.
Quinta La Isabella recibe turistas en grupos organizados por la Cámara de Turismo, comenzando con un recorrido en lancha colectiva hasta la Isla Paulino, donde se relata la historia del lugar y su vínculo con Paulino Pagani, uno de sus pobladores más reconocidos. La experiencia se completa con una propuesta gastronómica que incluye tallarines caseros acompañados de vino de la costa y postres elaborados con productos de la quinta, como tarta de naranjas, ciruelas o lemon pie.
Las visitas a la quinta se realizan el segundo domingo de cada mes, desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Además, en marzo se sumará una propuesta especial con una cena el viernes 14, permitiendo a los visitantes disfrutar del paisaje nocturno de la isla en un ambiente natural y tranquilo.
Más allá de su propuesta turística, Quinta La Isabella también mantiene su función productiva, comercializando alimentos agroecológicos a través de la Cooperativa de Consumo Sumada Junta.